domingo, 7 de diciembre de 2008

CUESTIONES DE DIETA

En este momento me encuentro comiendo un plato de sopa rame, esta sopa super instantánea, y que me ha salvado la vida varias veces, de una posible muerte de hambre, pero en la vida de una persona independiente, o que vive sola, la cuestión de la comida y la dieta es algo interesante en tratar, como jóvenes, nos empachamos y nos metemos a la boca cualquier cosa, por no decir porquería, con tal de satisfacernos y echarle algo al estomago, y sin control a veces, sin importancia de contenido nutricional y que para cualquier nutricionista es para darle un paro cardiaco.

Cuando me fui a vivir solo, el costo de mi independencia fue el de ya no encontrar en la mesa un plato de comida decente, aunque cuando vivía en casa de mi madre, por cuestiones de trabajo ella no cocinaba, y siempre nos íbamos a comer al restaurante de un amigo de ella y bueno ya era algo familiar, pero cuando ella cocinaba era riquísimo, para un hijo su madre cocina riquísimo siempre, así nos den veneno hasta eso es riquísimo, pero en la vida independiente, y en la primera semana de mi independencia, yo seguía comiendo con mi madre en el restaurante de su amigo y los domingos que podía ir gozaba de su sazón, pero cuando me fui a alejando y parando mas en mi cuarto, el cocinar se volvió una necesidad, y lo que comía era lo que sea.

Charlie como en otro post, lo conté llevaba tiempo viviendo solo y había aprendido a cocinar a la fuerza y en el departamento él era el cheff, pero la cuestión que era como comer en un restaurante, porque tenia que contribuir con las compras del mercado. Ahí aprendí a cocinar, me enseño a preparar chicharrones, seco a la norteña, y otros platos más, pero a veces la flojera ganaba y la típica de alzar el teléfono y llamar al delivery o ir al centro comercial a comprar comida chatarra, como pollo broaster o pizza, pero cuando uno se va a vivir solo siempre debe ver la oferta culinaria de la zona y por suerte cerca había un mercado y el comercio y los restaurantes pululaban. Por el departamento teníamos dos chifas, uno que era el mas toxico posible y el otro que era ostentoso y que iba a comer cuando había dinero y sino me conformaba con el toxico, la oferta continuaba con varios restaurantes pero el favorito era donde vendían un menú criollo muy variado y económico, parecía un comedor popular, pero su sazón era buenaza, a veces íbamos a los otros cuando este estaba lleno, la otra oferta era la del pollo a la brasa, en el cual por la zona hay harta pollerias, y de todos los precios, y por ultimo en nuestra oferta culinaria, tenia el puesto de sanguches, unos sanguches bravazos, en el cual tenia su competencia, pero donde caía a comer nuevamente por falta de dinero.

La variedad en la oferta culinaria de la zona era variada y abundante, entonces paraba comiendo en esos sitios. Charlie era devoto del puesto de sanguches los cuales compraba siempre, un par y su botella de gaseosa de tres litros eso era su cena, en cambio yo compraba uno y con mi botella de agua mineral, pero la flojera era grande y el descuido a nuestra alimentación era común, pero la flojera y la mala alimentación agregándole el sedentarismo, llevo consigo que aumentase de peso, aunque en el primer mes en la transición a la adaptación de la vida de independiente, había disminuido de peso, porque en el departamento la despensa andaba vacía, y cuando había algo, me daba vergüenza pedir, pero ya con la confianza que iba adquiriendo abría la despensa y si había algo la saqueaba, y si estaba vacía, salía a los restaurantes de la zona, o sino me compraba mis galletas con atún o con palta y eso me ponía a comer.
Hubo temporadas, que caballero me tenía que comer las tripas, porque como no había mucho dinero, no podía ir al restaurante, y menos ni comprar galletitas, y en la despensa quedaba a veces pan duro que le daba curso, pero a veces ni an duro quedaba y bueno ese día me quedaba sin comer y directo a dormir para no sentir sensación de hambre.

Cuando cobraba, o Charlie tenía dinero, nos íbamos al supermercado y comprábamos como para una semana, para cocinar, pero al final de los siete días de la semana cocinábamos solo dos y el resto de cosas se iba descomponiendo. También cuando comprábamos el delivery de pollo broaster consumíamos la mitad, y la otra mitad lo metíamos al refrigerador y bueno como decía Charlie- eso que queda es la comida para toda la semana- y a los dos días no quedaba ni la caja, o a veces lo dejábamos descomponer, y botábamos, pero en los tiempos de hambruna, le daba curso no importaba si estaba malogrado.
Otra cosa era la visita de los amigos que se servían del refrigerador y de los que habíamos cocinado. Lo común era que Juan o Walter otro amigo más que bajaba al departamento, venían y nos gorreaban la comida y ni ponían ni un sol. Un día vino otro amigo El Chato y que se moría de hambre y cuando vio que no había comida y menos dinero para comprar algo, abrió el refrigerador y en la hielera había un pollo frito que estaba hace cuatro meses, lo metió al microondas y se lo comió. Cosas así se viven, comer lo que sea y sin importar la fecha del vencimiento, y menos las calorías, pero a veces no hay que comer. Ahora que vivo solo ya sé gastar mi dinero y bueno ahorro, me doy mi gustos y llevo una dieta mas sana si puede decir, con gustos que de vez en cuando me doy y un refrigerado y una despensa con algo dentro más allá de un pan duro.

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