Ese primer día de vida de independiente, desperté temprano, confundido por no encontrarme en mi casa, o mejor dicho en la casa de mi madre, no escuchar el alboroto de un lunes por la mañana, el baño ocupado, la televisión encendida transmitiendo el noticiero, mi hermana alistándose para ir al colegio, y bueno yo alistándome para ir a trabajar preparándome el desayuno en el comedor.
Esa mañana gris de Lima, me tenia sentado al pie de la cama a las seis de la mañana, con el cabello desordenado y buscando un espejo para mirarme. Me levante y me dirigí a la ducha de mi cuarto el agua fría, mereciéndome mi cuerpo, luego saliendo de ella para vestirme, abrí la puerta del cuarto y abrí la puerta del departamento busque el planchador y empecé a planchar mi camisa y pantalón, en ese momento Charlie salia de su dormitorio, preguntándome que tal había descansado, mientras me veía en el dilema del planchado, y preguntándome que hacia, le conteste planchando, y se acerco y vio mi manera de hacerlo, diciéndome que me salga y dándome una cátedra del planchado, cosa que había aprendido en el colegio militar donde había estudiado. Me acerque a la cocina y prepare el desayuno, bueno mi típico desayuno americano, café expreso y unas tostadas de hace varios días que habían en la despensa, cuando Charlie otra vez me dijo que al terminar el desayuno que no me olvide de lavar la tasa y limpiar la barra, volviéndose a su dormitorio a descansar. Le hice caso cosa que no hacia en casa de mi madre.
Ese primer día mi rutina en mi vida de independiente se veía alterada, con responsabilidades que antes no realizaba, me desperaba solo, cuando mi madre era la que con sus grito lo hacia, en casa me planchaban la ropa, tomaba el desayuno y dejaba la tasa y me iba corriendo al trabajo, ahora no era así, ahora tenia nuevas responsabilidades que empecé a afrontar de resignado. Salí del departamento y me dirigí al trabajo, todavía medio perdido por donde me encontraba, fui al paradero y tome la combi que me iba a dejar en el trabajo, ese día en el trabajo todo transcurrió normal, por el momento nadie sabia que a me habia independizado y preferia no decirlo, cuando acabo la jornada me fui al trabajo de mi madre a verla e invitarla a almorzar.´
Me pregunto que tal me iba y luego me recrimino porque me había ido así de las casa de manera repentina, pero en parte estaba contenta por la decisión que había tomado y que demostraba en parte mi pseudo madurez, y que esperaba que no regresase, porque ya no iba a ver por mi, que ya había aceptado mi decisión. Esa conversación termino mas que algo amigable, familiar de madre e hijo, se volvió en recriminaciones y con una sentencia. La acompañe a casa y recogí algunas cosas entre sábanas y otras chucherías con una mirada atenta de mi madre, que me indicaba que llevarme y que no.
Llegue al departamento con mis bolsas de cosas, y Charlie estaba en la barra almorzando un calentado de hace dos días, lo mire y el me miro de reojo, me pregunto por mi día, le conteste bien, me dijo que llevaba en la bolsa y le dije cosas, me senté en la barra y Charlie ya parecía mi madre, porque no tendiste tu cama, me dijo y le conteste no tuve tiempo, y se rió, la risa hizo que me entrase un sentimiento de culpa, y me fui a mi cuarto y de inmediato tendí la cama, acomode mis cosas en los pocos muebles que me había donado Charlie, encendí el televisor, que también había sido donado, cuando Charlie entro al cuarto y comenzó a ver las pocas cosas que tenia, y agarraba, y comenzamos a conversar sobre la vida de independiente, me comenzó a contar su historia, y cruzaba con la mía, la conversa estaba tan amena, cuando sonó el timbre y era Juancito con su maletón llena de ropa para usar gratuitamente la lavadora. Charlie y Juan son amigos de las universidad y por intermedio de Juan conocí a Charlie. Juancito llego y entro a mi cuarto y los tres ahí, Juancito riéndose de lo que para él era una cojudez, por la locura que había hecho, pero al final, no profundizamos en ese tema, el se fue al departamento y encendió el equipo a todo volumen puso una salsa, para armonizar el ambiente y comenzamos a hablar del fin de semana, de flacas, de recuerdos.
Salimos los tres y nos fuimos a un supermercado, compramos masa para tequeños una botella de vino y cocinamos en el departamento y brindamos por mi independencia, y apostamos que en tres meses regresaba a casa y así nos quedamos conversando riéndonos burlándonos de nuestras cosa de juventud hasta las diez de la noche, porque todos teníamos que descansar para iniciar un nuevo día en nuestras rutinas, bueno en mi caso iba a ser mi segundo día en mi vida de independiente.
Juancito se había ido y mientras estábamos con Charlie en la barra conversando y conociéndonos, un poco más para que la convivencia sea lo mas tranquila, armoniosa y pacíficamente posible, me despedí y me fui al cuarto, a solas me puse a pensar de lo nuevo que estaba viviendo y de la suerte que tenia de poder compartir esta etapa de mi independencia, porque me ponía a pensar que iba a hacer solo metido en un dormitorio solo. Había acomodado mi uniforme de trabajo adecuadamente planchado por mi por mi primera vez sobre una silla, apague la luz y con el televisor encendido me quede dormido esperando el segundo día y el resto de ellos.
domingo, 23 de noviembre de 2008
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